Prevenir situaciones de sobrecarga

1. CUIDARSE A UNO MISMO.
  • Dormir. Las horas de sueño determinan nuestro estado de ánimo y salud. 
  • Hacer ejercicio. Hacer ejercicio físico permite mejorar el sueño, fortalece el sistema cardiovascular y respiratorio, incrementa la resistencia muscular, favorece la agilidad, la flexibilidad corporal, el equilibrio y la coordinación. A nivel psicológico, también comporta beneficios ya que mejora el estado anímico, favorece la relajación y la disminución de la tensión emocional que acumula el cuidador en su día a día.
  • Seguir una dieta equilibrada, comiendo alimentos sanos y respetando los horarios.
  • Evitar el aislamiento y mantener aficiones e intereses. Es importante que mantenga las relaciones sociales que le son gratificantes. Mantener una red social significativa, además de proporcionar diversión y entretenimiento, puede también significar una fuente de empatía, comprensión y apoyo emocional que colabore a disminuir la carga del cuidador. 
  • Salir de casa. Es importante buscar la forma en la que la separación física entre los dos se haga efectiva, pese a que sólo sea durante breves intervalos de tiempo. Es necesario buscar alternativas viables que favorezcan salir de casa como por ejemplo, pedir la colaboración de un familiar o amigo, dirigirse a los centros de servicios sociales del barrio, asociaciones de voluntarios, solicitar servicios de ayuda a domicilio, etc. De esta forma, el cuidador conseguirá evitar la sensación desagradable de vivir atrapado en una situación.
  • Descansar. Cuando no es posible abandonar el domicilio durante un breve periodo de tiempo, puede ser útil practicar algunas técnicas de relajación, pensar en algo agradable o darse un capricho. Siempre que sea posible, se recomienda pasar un rato en una habitación distinta a la que se encuentra la persona que cuidamos.
2. PLANIFICACIÓN DE ACTIVIDADES DE ATENCIÓN A LA PERSONA DEPENDIENTE.
Para poder facilitar la tarea de cuidador, a la vez que se vela por el propio bienestar, es necesario diseñar un plan de acción que ayude a tener claras cuáles son las actividades que hay que realizar y de qué manera. Esta planificación evitará imprevistos y ayudará a disponer de tiempo para disfrutar de otras actividades gratificantes.

Cómo hacer un plan de actividades:
  • Elabore una lista con todas las tareas que deben realizarse.
  • Ordénelas de mayor a menor según el grado de importancia.
  • Anote el tiempo aproximado que necesita para cada una.
  • Haga otra lista con actividades que le gustaría hacer.
  • Ordénelas de mayor a menor importancia.
  • Anote el tiempo aproximado que necesita para cada una.
  • Confeccione una única lista de tareas, priorizando e intercalando tareas.


3. FORMACIÓN Y APOYO.

Una fuente importante del estrés del cuidador procede del hecho de no saber hacer frente a las atenciones elementales que la persona dependiente necesita. Por eso, se necesita apoyo para poder desarrollar las actividades con el mayor éxito posible, anticiparse a los problemas y prever situaciones difíciles. Como apoyo, destacamos los siguientes:
  • Los programas educativos proporcionan información sobre la enfermedad y/o situación de dependencia, su evolución y las habilidades necesarias para hacer frente a determinadas situaciones.
  • Los grupos de ayuda mutua proporcionan a los cuidadores un espacio donde sentirse comprendidos por otras personas que están pasando por situaciones similares. También la posibilidad de encontrar soluciones y ayudas a partir de la experiencia de otros miembros del grupo que han vivido situaciones similares.

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